domingo, 1 de julio de 2012

Borrón y miedo nuevo


Fin. ¡Vaya monosílabo! Tan conciso, tan tajante, tan lacónico. Uno no se cansa de leer FIN en la pantalla del televisor cada vez que toca ver una de esas películas para televisión que, resignado por el peso de la modorra de un domingo por la tarde, uno ve de cabo a rabo, de principio a fin, ¡y he aquí otro FIN!